El archivo es memoria y la memoria es historia: Gregorio Vázquez

Gregorio Vázquez es encargado de la fototeca museo Na Bolom que se ubica en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

¿Cómo surgió la idea de construir el acervo de Na Bolom?

El proyecto de hacer estas salas documentalistas surgió hace unos años. Dijimos “tenemos un archivo y queremos mostrarlo, queremos que la gente se entere que tenemos documentación sobre los pueblos de Chiapas”, entonces, en cierto sentido, iniciamos a pensar a partir de los objetos, objeto-imagen, vimos que teníamos cámaras, grabadoras, proyectores, diapositivas, fotos, mapas, piezas, y pensamos “hay que hacer algo con esto”; así, poco a poco, se fue armando la idea.

 La intención al principio fue “vamos a mostrar imágenes que nadie haya visto, vamos a mostrar los trabajos que realizaron Frans Blom y Gertrude Duby” y después fue “tenemos todo esto, entonces hay que mostrar qué se grabó, qué hay en audiovisuales, qué hay en imagen y una pequeña representación de cómo funcionaba la fotografía en ese entonces”. De ahí surgió la idea de hacer un mini cuarto oscuro, justamente para que las personas que vengan, la gente que ha documentado Chiapas por muchos años, vean estos objetos y digan “así fue como yo lo hice” o “así fue como inicié en esto”. Ese fue el reto.

¿Cuáles son los principales materiales que tienen en la fototeca?

El archivo NaBolom está integrado por: colección fotográfica, colección arqueológica, mapoteca, audioteca (audiovisuales en general), documentos (escritos principalmente: reportes, cartas), pero los objetos que nosotros decidimos utilizar para las salas documentalistas fueron: una ampliadora, un proyector de cinta o de películas, un proyector de diapositivas, las cámaras que utilizaron Frans Blom y Gertrude Duby, y una grabadora; objetos que estuvieron en la selva, no son objetos de casa, no son objetos de museo, fueron objetos de trabajo.

¿Quiénes visitan la fototeca?

Na Bolom es visitado desde siempre por investigadores, arqueólogos, antropólogos, artistas, fotógrafos, de todas partes del mundo. En los últimos años ha habido un viraje por que los chiapanecos visitan NaBolom. Una de las cosas que más me hacen sentir bien es que los jóvenes de la Universidad Intercultural vienen de los pueblos indígenas a Na Bolom para ver qué hay sobre sus pueblos, y también ocurre que personas de los pueblos visitan Na Bolom y han encontrado imágenes de sus lugares y piden el acceso al archivo. Así, hacemos una recreación de la memoria; nuestros archivos están siendo consultados por los que fueron documentados.

¿Los acervos tienen una función pedagógica?

Sí, básicamente el archivo es memoria y la memoria se enseña, es historia. En ese sentido hemos procurado ir difundiendo y explicando, esta sala es una muestra de la difusión dirigida hacia todo el público. Es posible que quienes vengan a recorrer el museo no tengan interés en los archivos, pero van a aprender algo sobre lo que nosotros tenemos y sobre cómo era documentar en el siglo XX.

Mural en Na Bolom que ilustra los medios de transporte para llegar a la selva de Chiapas

¿Qué desafíos se encuentran se encuentran en estos momentos ?

El hecho de que haya una riqueza tan grande en el archivo implica una cantidad exagerada de especialistas. Especialistas en temas de digitalización, de conservación de materiales, de afectación por humedad, cosas que, aunque nosotros hemos ido aprendiendo y sabemos un poco de cómo hacerlo, representan un reto grande porque no tenemos una colección de de 50 mil piezas, eso implica muchos materiales. Y eso solamente en fotografías; en cuanto a documentos tenemos cerca de una tonelada de materiales; en colección arqueológica tenemos toda una sección, una habitación llena; los audiovisuales también corresponden a una gran parte, en audio tenemos una cantidad exagerada pero afortunadamente, hemos contado con una persona que hace las ediciones y digitalizaciones del material, pero cuando esa persona no esté, no sabremos quién más va a seguir ayudándonos. Entonces, lo que nos preocupa más, el reto más grande, es la permanencia del documento. En este momento hemos difundido, pero hay que hacer que permanezca.

Por lo que sabemos, este es uno de lo archivos mejor organizados que hay en Chiapas.

Eso me alegra porque le hemos dedicado muchos años de trabajo, una de las cuestiones que nosotros tuvimos clara al momento de iniciar la catalogación fue “no podemos registrar o conservar si no conocemos directamente a los fotógrafos, sus intereses, sus actividades, sus relaciones personales, relaciones académicas, sus proyectos”. Entonces, previo a organizar, leímos todo lo que había sobre ellos, tuvimos que entenderlos, saber cuáles eran sus deficiencias, sus corajes, sus situaciones, para que cuando nosotros viéramos una imagen supiéramos de qué se trataba.

Un ejemplo claro: hace dos años publicamos el libro Una extranjera ve a Chiapas que habla de algunas imágenes que ella – Gertrude Duby – realizó en su primera expedición, esas imágenes yo las había visto años atrás y no había encontrado qué representaban o de dónde venían. Después de leer este texto supe qué eran las imágenes, pude darles nombre, fechas, lugares. Lo importante para organizar es conocer y tratar de respetar lo más posible si ya hay una organización previa. Eso es lo que hemos procurado hacer y nos está funcionado. Todavía hay muchas deficiencias de registro, sin embargo, lo que hemos hecho ha sido en suma de diferentes proyectos, nos regimos tanto por la Norma Mexicana de Catalogación y de Conservación, como por el sistema que mantiene SINAFOR para la catalogación, y nosotros hemos hecho la nuestra a partir de los elementos que nos van sirviendo de cada método que existe para preservar y registrar.

¿Qué mensaje darías a la comunidad chiapaneca con respecto a la importancia de los acervos?

Una de las cuestiones más importantes de los archivos es que normalmente pensamos que son del gobierno, que son privados, que son personales y no, aunque sean personales, aunque sean del gobierno, hablan de la sociedad chiapaneca. Los archivos son memoria de los chiapanecos. Posiblemente no vaya a aparecer nuestro nombre, pero va a hablar de nuestra región, de nuestro pasado, de esta conformación de identidad que somos todos. Los archivos son la memoria, entonces se tiene que regresar a observarlos, atenderlos, verlos, porque eso también nos va dando identidad.

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