¿Cómo surge la propuesta de este proyecto?
Caleidoscopio nace en el 2012 a partir de una necesidad mía y de otros compañeros de tener un espacio digno, y con digno me refiero a que cobijara al creador, a la creadora, y donde se pudiera mostrar su obra.
¿Cuáles son los objetivos de Caleidoscopio?
El objetivo principal de Caleidoscopio es la formación de públicos, muchas veces se dice que el tuxtleco, la tuxtleca, no va a los eventos culturales y que siempre somos los mismos.
Y hay mucha verdad en eso, pero también tenemos la fe y la confianza de que al público general le interesa el arte, sólo debemos encontrar los mecanismos para acercarnos al público y lo formemos. Por eso es muy importante una de las líneas de Caleidoscopio: las infancias, acaparar de alguna manera la atención a los más pequeños, a las más pequeñas, para atraerlos y tener la confianza de que ellos van a ser nuestros espectadores más adelante.
¿Qué actividades realizan?
Tenemos talleres, el principal, es el taller de dibujo y pintura el cual dirijo, pero hemos invitado a otras amistades a impartir otros tipos de talleres como: serigrafia, fotografía, grabado, barro. A veces, cuando no podemos hacerlo en nuestras instalaciones buscamos otro espacio.
Tengo entendido que también realizan exposiciones fotográficas, ¿cómo fue la experiencia con su exposición más reciente?
Sí, igual dentro de nuestras actividades tenemos esta línea de exposiciones, la cual ofertamos al público cada mes. La exposición que tenemos actualmente se llevó a cabo con 14 fotógrafas y es para nosotros es importantísimo que fueran en específico fotógrafas, para señalarlas, para ponerlas en el mapa, para demostrar que en Chiapas hay muchísimo talento, hay muchas creadoras sólo hay que visibilizarlas.
¿Cómo invitaron a las chicas fotógrafas?
Es importante recalcar que hicimos una colaboración con la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Ellos han confiado en el espacio, hemos trabajado juntos varias veces y ellos fueron quienes hicieron una convocatoria, una curaduría y contactaron a las 14 fotógrafas para que acudieran al espacio. Nosotros hicimos otra curaduría, museografía y montaje de las piezas que nos trajeron.


¿Por qué eligieron la fotografía?
La mayoría de las veces en Calidoscopio se ha mostrado ilustración, pintura y grabado. En una ocasión escuchamos decir que hay pocas fotógrafas y nos quisimos dar a la tarea de buscarlas para no dejar de nombrarlas. Es importante decir que esta exhibición es expo venta, para que se acerquen a Calidoscopio, conozcan el trabajo y por ahí si alguien se interesa en alguna obra pueda acercarse a la autora.
¿Cómo fue la respuesta que obtuvieron?
Estamos muy contentos porque Calidoscopio se encuentra en el centro de Tuxtla y colaboramos con el proyecto de Café Urbano y con el Jardín Floristería Regional, esto da pie a que venga muchísimo tipo de personas todo el tiempo.
¿Qué consideran sobresaliente de la visión femenina en las obras que recibieron?
Todas las piezas son maravillosas. Estefanía González, por mencionar un caso, tiene un registro de la lucha feminista de las marchas en la ciudad y en el estado en general, históricamente hablando, es bien importante que exista su registro y este reconocimiento. Creo que ella tiene la colección más grande de fotografía feminista, de las marchas y de las luchas.
También hay dos maestras maravillosas: Mariauxilio Ballinas, una maestra y creadora con muchísima trayectoria, con una visión global magnífica. Y doña Carmen Janes, una gran precursora de la fotografía en la ciudad, de la fotografía que se dice social o familiar.
¿Tienes algún mensaje que te gustaría compartir?
Sí, pedirle al público que voltea a ver los espacios autogestivos independientes. En San Cristóbal hay muchísimos espacios y tienen una cartelera muy basta, pero en Tuxtla también. Hay varios espacios en resistencia sólo debemos voltear a verlos, señalarlos, platicarlos, invitarlos. Además, es importante visitar los espacios ya destinados para las artes, como el Teatro Francisco y Madero, el Teatro de la Ciudad, el Jaime Sabines. Hablamos siempre de que no tienen la infraestructura o las condiciones, pero es importante no dejarlos morir, hacer sentir la presencia de los creadores y del público.









