A las mujeres, el arte nos da la posibilidad de salir de los espacios de sumisión: Susi Bentzulul

Susi Bentzulul, tiene 28 años. Es maya tsotsil, originaria del municipio de San Juan Chamula y se dedica a escribir literatura, aunque se centra más en la poesía. Autora de “Tenbilal antsetik, mujeres olvidadas”, un poemario en tsotsil y español conformado por 30 poemas, que parte del feminismo decolonial para evidenciar los olvidos que sufren las mujeres tsotsiles.

“Tenbilal antsetik, mujeres olvidadas”, está definido también como un poderoso libro de denuncia y un acto de resistencia ante la hegemonía lingüística.

En el ámbito de la cultura, ¿cómo se recibe esta forma literaria para denunciar hechos como el feminicidio?

Es difícil desde el principio, incluso desde la escritura de mi texto y del libro, porque justamente en Tenbilal antsetik se habla de estas violencias físicas, sexuales y feminicidas que están ocurriendo en contextos tsotsiles, pero sobre todo en San Juan Chamula.

Es un tema que hace ruido porque en Chamula no se habla de estas violencias, al contrario, se normalizan y naturalizan a través de las normas comunitarias que tenemos y se ocultan a través del sistema patriarcal. En este sentido, es difícil que incluso una misma pueda identificar qué es la violencia.

La creación del libro ha sido un camino difícil, desde su escritura y las correcciones, a veces me decían “¿Por qué escribes de estos temas? ¿Por qué no escribes de otras cosas?” porque precisamente no se quiere hablar sobre estas violencias. También ha sido difícil llegar a las comunidades y decir “hoy voy a presentar Tenbilal Antsetik”; es complicado crear una red para llegar a hablar de estos temas y que dejen de normalizarse en las comunidades.

¿Qué obstáculos ha encontrado como mujer y como indígena para incursionar en el arte y la cultura?

Principalmente la cuestión del género. Ser mujer en un sistema machista-patriarcal, en donde te dicen que por ser mujer tienes que cumplir ciertas responsabilidades como estar en casa, cuidar al esposo, a los hijos, atender a la familia, querer salir de esos roles implica un desafío.

Uno de mis primeros retos ha sido poder decir “esto a mí no me corresponde, me quiero dedicar a la escritura, quiero estudiar, me voy a la ciudad”, ir contra esta cuestión de género y reivindicarme “sí, soy mujer, pero puedo hacer otras cosas, puedo dedicarme a la literatura, puedo dedicarme a la academia, a la docencia”.

Ir siempre contra la corriente ha sido uno de mis mayores desafíos, porque significa salir de los espacios que supuestamente a una como mujer le corresponden. Es permanecer constantemente en un acto político de lucha, de revelarse contra el sistema patriarcal y decidir abandonar los estereotipos que se asignan a las mujeres, que son por los cuales nos encasillan en la sumisión y el espacio privado.

¿Qué posibilidades les ve a las diversas manifestaciones artísticas que provienen de los pueblos originarios?

Pensando en San Juan Chamula, porque de ahí soy, hay muchas compañeras y compañeros que están incursionando en el mundo del arte.

En la literatura, encontramos a las compañeras de la primera generación como Enriqueta Lunez, Angelina Suyul y Ruperta Bautista, que fueron las que empezaron a tomar la pluma, a escribir y a denunciar el racismo y otras dificultades que ellas vivieron, porque una escribe a partir de la vivencia y de la experiencia. Entonces, yo creo que ellas han venido a agrietar este sistema patriarcal y a decir “también las mujeres podemos escribir” lo que significa que viene una nueva generación de mujeres tsotsiles alentadas por estas compañeras que ya iniciaron y están dispuestas a escribir. Esto en el ámbito de la literatura, pero también se está dando en otros espacios como en la pintura o la fotografía, donde también podemos encontrar a compañeras que ya están incursionando en el mundo del arte y motivan a las nuevas generaciones.

Me parece que el arte nos abre la posibilidad de salir de los espacios de sumisión y creo que vamos por buen camino. Muchas compañeras han venido agrietando el sistema patriarcal desde distintos ámbitos y creo que ésta es una manera de quebrantar las relaciones de poder que existen en nuestras comunidades indígenas para decir: también nosotras podemos hablar.

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